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lunes, 16 de septiembre de 2013

Iglesia del Carmen

DIRECCIÓN: Alameda Marqués de Comillas, s/n


Su obra se dilató desde el 1743, seis años más tarde de la llegada de la Orden Carmelita a Cádiz, al 1762, y fueron dirigidas por el alarife José Bolaños. Con planta de cruz latina, la nave central es más alta que las laterales que están configuradas por numerosas capillas de patronato. La nave principal se cubre con bóveda de cañón y en el crucero hay una cúpula gallonada sobre pechinas. Sus retablos son de madera sobredorada de estilo rococó. Entre ellos sobresale el retablo de la capilla mayor, del siglo XVIII, con tres calles y cuerpos, en el cual se venera, bajo un baldaquino, la imagen de la Virgen del Carmen. La fachada es muy esbelta, con tres cuerpos con pilastras adosadas, dejando grandes espacios limpios de decoración, ésta se concentra en la portada de mármol, con dos cuerpos de columnas de orden jónico y guirnaldas de flores. Son dignas de mención las dos espadañas que coronan la fachada, donde se muestra toda la fantasía de la decoración barroca.

Fachada principal de la iglesia del Carmen, con sus característicos campanarios-espadañas

Vista de la iglesia del Carmen desde los jardines de la Alameda Marqués de Comillas

Retablo mayor de la iglesia del Carmen

martes, 7 de mayo de 2013

Oratorio de San Felipe Neri

DIRECCIÓN: C/ Santa Inés, s/n


La iglesia oratorio de San Felipe Neri es un templo barroco de planta elíptica construido entre 1685 y 1719, según proyecto del alarife Blas Díaz.
Arruinada por el Terremoto de Lisboa de 1755, que llegarían sus efectos hasta aquí, la cúpula, encamonada, de doble tramo y con ocho ventanales, sería rehecha poco después, en 1764, por el maestro Pedro Afanador.
En su retablo mayor se incluye una Inmaculada Concepción, obra de Murillo y considerada de las mejores del pintor.
En su exterior, las lápidas conmemoran el centenario de las Cortes de Cádiz que dieron aquí a luz a la Constitución de 1812.
En el marco de este histórico edificio se llevan a cabo dos veces al año, el día de la Inmaculada y el de San Juan las solemnes investiduras de nuevas Damas y Caballeros de la Real y Benemérita Institución de los Caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista con su estricto protocolo y singular ceremonial desde 1807.
La congregación de San Felipe Neri fue la última comunidad que fundó en Cádiz. Sus comienzos fueron muy penosos por la oposición de la autoridad local y de alguna orden religiosa que consideraba excesivo el número de conventos. Los presbíteros filipenses, Diego Liñán y Pedro Acebedo entraron en junio de 1671 y obtuvieron licencia del obispo Fray Alonso Vázquez de Toledo para fundar un oratorio y misiones para los pueblos de la diócesis en la ermita de Santa Elena junto a las murallas de Puerta de Tierra, local pequeño y alejado, por lo que la concesión fue provisional mientras no proporcionarse otro más adecuado para sus ministerios de la predicación y confesión.
En 1674 se trasladaron a la capilla de Hospital de Mujeres antiguo, pero tuvieron que volver a Santa Elena ante la oposición del alcalde mayor. Diego Vaz Carrillo, filipense portugués, que volvía por mar desde Roma a su patria, fue el alma de la fundación definitiva en la calle San José. El obispo Juan de Isla les dio unas casas, en las que abrió un oratorio y residencia. Volvieron las tribulaciones, pero una cédula del Rey resolvió definitivamente los conflictos.
El actual oratorio se inauguró el 17 de noviembre de 1719 con regocijo y fiesta. Los filipenses ejercieron sus ministerios hasta la desamortización y exclaustración de Mendizábal de 1836. Volvieron en 1859 con el prepósito Sebastián Herrero. Pero su presencia acabó con la muerte del filipense Luis de los Ríos. El obispo nombraba un capellán hasta que se hizo cargo del culto la Congregación de Marianistas del vecino colegio el 1 de septiembre de 1933. Hace poco volvió su atención a la diócesis.
Fachada principal del oratorio de San Felipe Neri
El oratorio actual se inició en 1688 en planos del alarife Blas Díaz y se reconstruyó y amplió la cúpula en 1764 por el maestro Afanador. Tiene planta elíptica, a la que dan siete capillas. Los muros tienen pilastras pareadas que recorren los diferentes cuerpos, superponiéndose en distintos órdenes y albergando entre ellas hornacinas. La cúpula es una gran estructura encamonada de doble casquete, decorada con fajas que prolongan el ritmo de las pilastras inferiores y entre las que se abren vanos que restan gravidez a la estructura.
El retablo mayor es de madera de estilo rococó, de mediados del siglo XVIII. Se compone de un cuerpo dividido en tres calles por columnas corintias, sobre el que se eleva un ático. Lo preside un lienzo de la Inmaculada Concepción, pintado y firmado por Murillo. En las calles laterales se encuentran las esculturas de San Servando y San Germán yen el ático la Glorificación de San Felipe Neri con San Pedro y San Pablo a los lados. Son obras en madera policromada contemporáneas del retablo. Un lienzo ovalado del Padre Eterno, de Clemente Torres, aparece en la clave del arco.
En la primera capilla del lado del evangelio se venera una Dolorosa, del siglo XIX, en un retablo de estípites de madera dorada. La capilla central, Sagrario de la Iglesia, es un conjunto barroco de mármoles italianos del siglo XVIII. Se venera en ella el Cristo de la Expiración, escultura de madera policromada también de origen italiano. La siguiente capilla está ocupada por un altorrelieve de madera policromada que representa la Adoración de los Reyes, obra de José Montes de Oca en 1728. Sobre la mesa de altar hay la cabeza de San Juan Bautista, de barro cocido, atribuida al escultor granadino del siglo XVIII Torcuato Ruiz del Peral.
Vista general del interior del oratorio de San Felipe Neri
La primera capilla del lado de la epístola ofrece un retablo de madera dorada de estípites, presidido por un altorrelieve de la Anunciación. Sobre él hay un Padre Eterno y a los lados las esculturas de San Juan Bautista y San José. todas las imágenes fueron talladas por José Montes de Oca hacia 1738- 1739. La siguiente capilla tiene un calvario, compuesto por las imágenes del Cristo de las Aguas, la Dolorosa y San Juan Evangelista, pertenecientes a la cofradía de su nombre. La tercera capilla tiene un retablo de estípites presidido por una talla del Niño Jesús. En las hornacinas laterales se encuentran las imágenes de San Francisco de Sales y San Ignacio de Loyola. Una ráfaga con el Sagrado Corazón en llamas nos recuerda que aquí radicaba la asociación que introdujo en Cádiz la devoción al Corazón de Jesús.
La Isla de León (la actual San Fernando) y Cádiz, fueron escenario de las Cortes Generales ye extraordinarias (1810-1813), que emprendieron las reformas que necesitaba España. Fue un proceso revolucionario, aunque incruento, social, económico, político y cultural con una Constitución, la primera de la Monarquía española, basada en la libertad amplia de los españoles, tanto peninsulares como americanos. Se dio un paradoja, la de un país invadido por Francia, pero proyectando un futuro liberal inspirado a la vez en la tradición española y en la revolución de la nación vecina.
Vista de la cúpula oval del oratorio de San Felipe Neri
En el Teatro de la Isla de León se celebraron las sesiones desde el 24 de septiembre de 1810 al 20 de febrero de 1811. Allí se tomaron los acuerdos de la Soberanía Nacional, libertad de imprenta, igualdad de españoles y americanos, organización de la Regencia y necesidad de una nueva Constitución política. Las sesiones del Oratorio de San Felipe fueron desde el 24 de febrero de 1811 hasta el 14 de septiembre de 1813. El altar mayor se cubrió con un velo y bajo un dosel se colocó un retrato de Fernando VII. La mesa del Presidente estaba colocada en el presbiterio y junto a esta la de los secretarios. El anfiteatro para los diputados tenía tres órdenes de asientos. Frente a la puerta de entrada del Oratorio, que sólo se abría en las grandes solemnidades esta la barra separadora del público y adornada con dos leones de b ronce. Dentro del anfiteatro y cerca de la barra había dos tribunas para que los diputados pronunciasen sus discursos. Los diputados accedían por la pequeña puerta que da hoy a la sacristía. El público asistía a las sesiones desde la primera galería de las tres de la rotonda, llamada "el paraíso". La Tribuna de los periodistas y taquígrafos se encontraba sobre un tablado en la capilla del Sagrario.
Interior del Oratorio de San Felipe Neri desde la balconada de la primera planta
En 1823 se celebraron aquí también las Cortes durante el sitio que acabó con el Trienio Liberal. En 1843 se depositaron en una urna las víctimas del 10 de marzo de 1820, en la sublevación militar acaecida en Cádiz, llevadas luego a la cripta. Las fiestas centenarias de la Constitución y Cortes se celebraron en 1912 con grandes regocijos y dejaron como recuerdo el panteón de los diputados doceañistas, que se encuentra también en la cripta, las lápidas de la fachada del Oratorio en donde aparecen con letras de bronce los nombres de los diputados y el monumento a las Cortes de Cádiz de la plaza de España

lunes, 29 de abril de 2013

Oratorio de la Santa Cueva

DIRECCIÓN:  Rosario, 10
PRECIO DE LA ENTRADA: 3 €, grupos: 1,50 €
HORARIO: Martes a Viernes de 10:00 a 13:00 h. y de 16:30 a 19:30 h.
                      Verano: de 10:00 a 13:30 h. y de 17:00 a 20:00 h.
                      Sábados y Domingos: de 10:00 a 13:00 h.
                      Lunes y festivos cerrados. Lunes de verano abierto.
                 
                    
El Oratorio de la Santa Cueva, fundado como oratorio para ejercitantes, este oratorio de Cádiz del siglo XVIII consta de dos estancias, una superior o capilla alta, de extraordinaria riqueza y luminosidad, y otra subterránea o capilla baja de mayor austeridad y recogimiento, con un calvario de mármol obra de Vaccaro y Gandulfo. En la capilla alta se pueden contemplar, entre otras obras destacadas, tres lienzos de Goya: La Santa Cena, La multiplicación de los panes y los peces y La parábola de la boda del hijo del rey, sometidos a restauración en el Museo del Prado durante los años 2000 y 2001.



El oratorio fue consagrado al culto por el obispo D. Antonio Martínez de la Plaza en 1796, es uno de los máximos exponentes de arquitectura neoclásica religiosa en Andalucía. Es obra de los arquitectos Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda.



El promotor del oratorio, el sacerdote José Saénz de Santamaría, marqués de Valde-Iñigo, enriqueció el templo con una pieza musical que acompañaba en la mañana del Viernes Santo, la predicación de las siete últimas palabras de Cristo. Encargó dicha pieza a Joseph Haydn, que la tituló Las Siete Últimas Palabras de Nuestro Salvador en la Cruz.




El Ministerio de Cultura lo declaró Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1981.


jueves, 18 de abril de 2013

Catedral de Cádiz

DIRECCIÓN: plaza de Pío XII, s/n
PRECIO DE LA ENTRADA: general: 5 €. Entrada libre, de martes a viernes de 19:00 a 20:00 horas y los domingos, de 11:30 a 13:00
HORARIO: lunes a sábado: de 10:00 a 19:00
                      domingos: de 13:00 a 18:30


Se trata de un edificio religioso de grandes proporciones que se comenzó a construir según proyecto del arquitecto Vicente Acero en 1722. Acero dejó el proyecto en 1739 y se hizo cargo de las obras Gaspar Casando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón. Tras su muerte en 1783, le sucede Miguel Olivares hasta 1790, fecha en la que empieza a dirigir la obra Manuel Machuca. Finalmente desde 1832 hasta su finalización las obras las dirige Juan Daura.
En los 116 años que tardó su construcción, se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos, lo explica la mezcla de estilos, básicamente tres: barroco, rococó y neoclásico.
Los materiales que se emplearon fueron muy variados debido a las diferentes crisis económicas a las que tuvo que hacer frente la ciudad durante el período de construcción, así se puede observar mármol genovés para los diferentes altares y puertas, piedra caliza y piedra ostionera para los muros exteriores.
Fue el obispo Fray Domingo de Silos Moreno quien la bendijo en 1838. A causa del retraso de las obras, muchas partes del templo quedaron expuestas a los rigores del tiempo. Esto y la situación misma del edificio junto al mar ha provocado una enfermedad en la piedra que hace que ésta se vaya desmoronando poco a poco; es por ello por lo que las bóvedas del templo están cubiertas por redes que evitan que los cascotes caigan al suelo.


La portada es una conjunción de formas cóncavas y convexas, característico del estilo barroco. Las torres que se levantan a ambos lados de la portada culminan en forma de observatorio astronómico; es un hecho excepcional que la Catedral de Cádiz posea campanarios de tal altura, puesto que estaba prohibido por los Borbones la construcción de tales estructuras, al constituir un blanco fácil para el enemigo.



Tiene planta de cruz latina y tres naves, quedando delimitado el espacio por conjuntos de columnas. El altar mayor consiste en un templete de estilo neoclásico dedicado a la Inmaculada Concepción. En todo el perímetro del templo se observan capillas (que en el momento de la construcción estaban dedicadas a albergar los talleres necesarios para la obra del templo) dedicadas a la figura del Ecce Homo (obra de "La Roldana") o a los patronos de la ciudad; San Servando y San Germán, entre otros. Una de éstas capillas alberga la monumental Custodia de plata, obra de Enrique de Arfe, que contiene la Sagrada Forma en la festividad de Corpus Christi. Cabe destacar las dos figuras en mármol de San Pedro y San Pablo que se encuentran junto a la entrada de las dos puertas menores de la catedral. Sobre la puerta principal se encuentran sendas estatuas de los patronos de la ciudad.



Posee varias cúpulas, destacando dos; la cúpula mayor compuesta por un tambor y la propia cúpula se asienta sobre pechinas y en su exterior está cubierta de azulejos dorados que durante el día reflejan los rayos del Sol. Contigua a ésta se encuentra otra cúpula de menores dimensiones, situada sobre el altar mayor. Otra cúpula menor se sitúa sobre una sala dedicada a guardar diferentes reliquias y restos.


Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del mar donde están enterrados personajes ilustres gaditanos como Manuel de Falla y José María Pemán. Un elemento interesante de la catedral es su coro; se sitúa en el centro, ante el altar mayor. Verdaderas obras de arte son la sillería del coro y los dos órganos que posee. La Catedral de Cádiz posee un extenso archivo musical de la antigua Capilla Musical, con obras de compositores como Padilla, García Fajer o Delgado.

CURIOSIDADES: 

La Catedral de Cádiz también llamada como Catedral de las Américas, según Jiménez Mata, posiblemente porque se pagó con dinero de América.
En la misma plaza de Pío XII, podemos contemplar realizado en mármol la planta de la Catedral.

sábado, 30 de marzo de 2013

Iglesia de Santa Cruz (Catedral Vieja)

DIRECCIÓN: Plaza de Fray Felix
ENTRADA: la misma entrada a la catedral sirve para acceder al Museo Catedralicio.


La Catedral Vieja de Cádiz se encuentra en la zona más antigua de la ciudad, la que constituía su primer recinto amurallado, y conocida como el Barrio del Pópulo.

Sustituye a otra iglesia anteriormente existente en el mismo solar, fechada en el siglo XIII, de estilo gótico y cubierta artesonada, que resultó completamente destruida tras el ataque y saqueo a que fue sometida la ciudad por las tropas angloholandesas al mando del duque de Essex, en el año 1596.


Interior de la Iglesia de Santa Cruz

Retablo de los Genoveses:

Su reconstrucción, tal como la vemos hoy, corrió a cargo del arquitecto Ginés Martín de Aranda, quien se ocupó de hacer las trazas y dirigir la ejecución de las obras, cuyas bóvedas se cierran en el año 1605. Se trata de un templo columnario de tres nave, cuyo rico interior aparece como un bosque de columnas y arcos que dan sensación de robustez y esbeltez al mismo tiempo. Su exterior en cambio es muy sobrio, y cuenta con su entrada principal por un lateral hacia la añeja Plaza de Fray Félix.
Interiormente cuenta con dos retablos de gran valor, el Retablo Mayor, obra barroca del entallador Alejandro de Saavedra, fechado en 1647; y el inmediato retablo lateral de la nave del evangelio, conocido como la Capilla de los Genoveses, donde destacan las seis enormes columnas salomónicas de mármol negro, cuya realización corrió a cargo de los hermanos Andreoli en el año 1671.


Detalle de la Capilla de los Genoveses

Torreón de la Capilla del Sagrario:

Como un elemento aparte aparece el Sagrario, concebido por Felipe de Gálvez como un gran torreón cúbico que se articulaba sobre las defensas amuralladas de la ciudad, y que iniciado en 1689 se concluiría en 1751 por el arquitecto local que sirve de puente hacia la arquitectura neoclásica, Torcuato Cayón de la Vega. Es éste un limpio y alto volumen cúbico realizado con la característica piedra ostionera de esta tierra que lleva adosada en un costado una esbelta escalera cilíndrica cubierta por una pequeña semiesfera. Su perfil destaca sobre el conjunto de la vieja catedral y de las edificaciones cercanas, constituyendo uno de los elementos más característicos del frente sur de la ciudad.


Torreón de la Capilla del Sagrario visto desde el exterior